Vivir con la culpa y la ansiedad en tiempos de catástrofe
Quiero hacerte llegar mi apoyo en este momento tan complicado. Tanto si eres víctima directa de la catástrofe como si no lo eres, es muy probable que estés enfrentando una tormenta de emociones. Ser testigo de situaciones tan devastadoras, del sufrimiento, la muerte y la indefensión, así como de las respuestas inadecuadas de quienes tienen la responsabilidad, también puede tener un impacto psicológico. Esto se conoce como trauma vicario.
Para muchas personas, la exposición a tantos videos y testimonios, en lugar de sensibilizar y movilizar, puede generar una sensación de desamparo o desconexión. No eres menos solidaria por poner una cierta distancia; es completamente válido sentir el dolor de quienes están afectados y, al mismo tiempo, reconocer la seguridad que disfrutamos quienes estamos en una situación más protegida. Desde esa conexión, podemos ofrecer ayuda de manera mucho más efectiva.
En estos días, hemos presenciado imágenes muy impactantes sobre la situación en nuestra comunidad. Quiero recordarte que es natural sentir tristeza, desánimo, enfado, impotencia, culpa y ansiedad. Todas estas emociones son completamente legítimas y es importante que te des un tiempo para procesarlas y expresarlas.
La culpa y la ansiedad en la catástrofe de la DANA
Esta semana, muchas personas me han expresado que se sienten abrumadas y con un profundo deseo de ayudar, pero también con la sensación de que “no es suficiente”. La culpa aparece en distintas formas:
- Culpa por no poder realizar todas las formas de ayuda posibles.
- Culpa por poder decidir cómo ayudar, mientras otras personas están literalmente “en el barro” sin opción.
- Culpa por tener momentos de calma.
- Culpa por disfrutar de tiempos de respiro.
- Culpa por sentir que no se hace lo suficiente.
Es importante recordar que esta culpa es una forma en la que la ansiedad se está manifestando. La ansiedad es una reacción normal ante un estresor tan fuerte como esta catástrofe, y también es adaptativa: estamos viviendo una emergencia, y la ansiedad y la culpa responden al momento presente, a la DANA.

Pero, a la vez, esta ansiedad y este sentimiento de culpa pueden bloquearte e impedirte tomar decisiones alineadas con lo que realmente puedes hacer en el presente. Te explico. Sentir culpa y ansiedad es completamente natural, pero intenta no dejar que te atrapen. La ansiedad y la culpa son UNA PARTE de ti que intenta responder a esta amenaza, pero recuerda: esa parte no tiene el control de quien eres ni define todo lo que sientes.
¿Cómo puedo hacer para que la culpa y la ansiedad no se apoderen de mí?
Cuando estamos en una situación de riesgo como la actual, volver a lo básico puede ayudarnos a reducir el impacto sobre nuestro sistema nervioso. Aquí te comparto algunas sugerencias:
Asegúrate de recibir avisos si tu zona corre peligro
Revisa la configuración de tu teléfono para asegurarte de que puedes recibir los SMS de alerta de las autoridades.
En Android:
- Accede a la aplicación de configuración o ajustes.
- Busca en el menú desplegable alertas de emergencia inalámbrica y verifica que está activada.
- Ve a ajustes y selecciona notificaciones.
En iOS:
- Ve a ajustes y selecciona notificaciones.
- Desliza hacia abajo hasta encontrar ES-Alert y asegúrate de que está habilitado.
Protégete de la sobrecarga de información
Entre la televisión y las redes sociales, estamos siendo bombardeadas con imágenes e información constantes. Estar en contacto continuo con estas fuentes hace que tu sistema nervioso se mantenga en un estado de alerta constante, como si estuvieras en emergencia directa.
- Limita el tiempo que pasas conectada a la televisión o al móvil y establece horarios para informarte.
- Selecciona los canales que te den más confianza.
- Contrasta la información para evitar bulos y rumores que solo aumentan la ansiedad.
GO TO DE BASIC. Cuida tus necesidades básicas: alimentación, sueño y movimiento

Cuando tu sistema nervioso simpático está en modo de “lucha o huida” por el estrés, es natural que tus patrones de alimentación, sueño y movimiento se alteren. Permítete ajustarte a estas nuevas necesidades, pero intenta también no descuidarlas del todo.
Alimentación
Si tienes menos apetito, intenta asegurarte al menos una nutrición básica para mantenerte. Si sientes más hambre o antojos de ciertos alimentos, también es normal. Escúchate (no solo a la parte ansiosa) y procura cuidarte desde tu “yo adulto”.
Sueño:
Si te cuesta dormir o descansar, recuerda que no necesitas ser una de las personas más afectadas para que esta situación te impacte. Somos una comunidad, y lo que les afecta a unos, también nos afecta a los demás. Intenta darte momentos de descanso, aunque no consigas dormir del todo.
Movimiento:
Si notas que estás más agitada de lo normal o que tienes poca energía, tu cuerpo está en alerta, lo que es una reacción natural en estos momentos. Intenta alternar entre momentos de pausa y momentos de desconexión de todo lo que está ocurriendo, para activar también tu sistema parasimpático. Si tu sistema nervioso se mantiene en alerta demasiado tiempo, podrías estar más vulnerable a enfermedades. El miedo y el estrés debilitan nuestro sistema inmune.
Deseo:
Si notas una pérdida en el deseo sexual o menos ganas, también es completamente normal. Cuando el sistema nervioso está en estado de alerta, el deseo puede disminuir temporalmente. No te preocupes; este cambio es una respuesta adaptativa. Con el tiempo y cuando la situación se estabilice, tu deseo volverá a equilibrarse.
Comprométete SOLO con la ayuda que puedas dar
Si sientes un “bloqueo por análisis” ante tantas maneras de ayudar, te entiendo. La saturación de opciones puede llevar a un estado de bloqueo. Mi consejo es elegir entre una y tres formas que te sean posibles y comprometerte con ellas. Intentar llegar a todo es ponerte una carga que no es tuya y puede terminar debilitándote.
Ayudar sí, castigarse no.
Recuerda: ya estás haciendo lo suficiente, ya estás haciendo lo que puedes. Ya eres suficiente.
Algunas formas en las que puedes contribuir que he seleccionado:
Si puedes donar dinero:
Hay causas tanto humanas como ambientales que necesitan apoyo.
- Entidades de ayuda a personas humanas:
- Entidades de ayuda a animales no humanos:
Si prefieres decidir cómo se invierte el dinero:
Puedes comprar productos específicos para donar. Puedes revisar puntos de recogida en toda España en @puntosporladana y en http://ayudadana.com
Recuerda colectivos con dietas celiacas y sensibles al gluten – Envía tu ayuda a ACECOVA
Si tienes enseres para donar:
Lo que puedas ofrecer también marca la diferencia. Puedes revisar puntos de recogida en toda España en @puntosporladana y en http://ayudadana.com
Si tienes tiempo, puedes ofrecerlo de forma voluntaria:
- Ayudando en la recogida de enseres y productos para las zonas afectadas.
- Participando en ayuda directa en las zonas afectadas.
- Difundiendo información verificada sobre la situación de las personas y zonas afectadas.
- Para voluntarios ciudadanos: @plataformadevoluntariat y para profesionales sanitarios aquí
- Ayuda directa a personas afectadas en @ayudaterreta y http://ayudaterreta.com
Presencia
Y, por supuesto, también puedes estar presente para quienes han sido afectados. Un simple mensaje de WhatsApp recordándoles que estás para lo que necesiten puede ser esa gota de apoyo y alivio que alguien esté buscando.
Información sobre agentes de responsabilidad
Mantente informada sobre las decisiones políticas que han influido en la falta de prevención y en la desprotección de nuestras vecinas. La memoria colectiva y la exigencia de responsabilidades a quienes las tienen es una forma más de apoyo.
Cuida de tu vulnerabilidad, conecta con la seguridad
Dar espacio a tus emociones
Busca momentos tranquilos para desarrollar tus emociones. Quizás escribir sobre cómo te sientes o enviarte un audio a un grupo de WhatsApp contigo misma puede ser una buena forma de soltar
Compartir con otras personas afines
Este es un momento donde nos atraviesa un trauma colectivo. Ábrete a compartir cómo te sientes con personas cercanas. No hace falta consolar ni cambiar lo incómodo, solo el acto de compartir y ventilar las emociones es fundamental.
Conectar con la calma
Busca canciones o playlists que te ayuden a estar tranquila. Aquí te dejo algunas de las mías:
Conectar con la naturaleza
Conectar con la naturaleza no siempre requiere un bosque. Si te encuentras en un entorno seguro, ¡adelante! Llena tu pila de energía; nos necesitamos fuertes. Pero recuerda que también puedes conectar con la naturaleza de otras maneras: encender una vela es conectar con el fuego, cuidar tus plantas es conectar con el mundo verde, o simplemente mirar fotos de la naturaleza. ¿Qué naturaleza tienes a tu alcance?
La naturaleza nos ayuda a bajar el ritmo, ralentizar, activar el sistema parasimpático y entender la ciclicidad: todo es temporal, todo pasa.
A modo de resumen: cuidarte para cuidar
Así como cuando subimos a un avión nos indican que, en caso de emergencia, debemos ponernos primero el chaleco y el oxígeno antes de ayudar a los demás, en estas situaciones de catástrofe es igual de crucial. No eres menos valiosa ni peor persona por priorizar tu seguridad; al contrario, en un contexto de emergencia nos necesitamos fuertes y en equilibrio para que nuestra acción colectiva pueda ser verdaderamente útil y solidaria.

Dar espacio a tus emociones